“Qué importa dónde nació. Qué importa cuándo. Qué importa qué ha hecho o dejado de hacer. La publicación de su primer libro, Tocándome los cojones (1992), fue saludada por la crítica como algo inclasificable. En la actualidad, sigue paseando”.
Así empieza Jaime Centurión su presentación en este su segundo libro. Muchos Canarios y Canarias lo conocerán bien, si no por leer alguna de sus obras, por verlo en todas las ferias de Navidad en La Plaza de España o en el tradicional Rastro, vediendo sus obras.
No esperen al leerla una obra literaria de gran riqueza, se lo anticipo. Pero sí les garantizo que no pararán de reir. La verdad es que me la leí hace algunos años ya, y hoy me han vuelto a la memoria algunas escenas de este libro. Esta es la razón por la que se los recomiendo como una lectura rápida y muy alegre.
Por favor, no se pierdan el último de los cuentos de este libro titulado: “Tu madre fuma”. Ya me contarán.
No me cabe la menor duda de que, aunque tarde en este comentario, Jaime Centurion es de lo mejor que se puede leer en este pais (y no exagero). Desde que lei ese Tocandome los Cojones, ya por el titulo que hay abrirlo, me di cuenta de que estaba ante un tipo sin complejos, todo lo contrario al resto de literatos-libreros-empresarios-comenciantes de este cortijo. El unico que se le puede acercar es otro tio grande llamado Hipolito Navarro (recomendacion del volumen de relatos recopilatorios llamado; Los Ultimos Percances). En la presentacion de un libro en Madrid, saco de su mochila Guerra y Paz, luego hizo lo mismo con otro libro de un buen amigo y profesor mio de literatura llamado Angel Zapata, que apenas llegaba a las 100 paginas, y dijo, asi en un andaluz: Con el libro de zapata, dijo, se puede tocar la flauta (se puso el canto en la boca, con el otro no pudo hacer lo mismo ); intentad hacedlo con este ultimo). Uno que ya tiene una edad, y esta cansado de los luices Albertos de Cuencas (ahora amigo de la de la Anacleto Aquirre de Madrid (que le habra prometido; una camara de vigilancia nocturna; incredible), Savateres, Muñoces Molinas, Marias, los Vila Matas (este ultimo tiene algunas cosas interesantes; pero esa pose de: “que mierda hace usted aquí”, ya me hace dejarlie de lado. ¿Sabran hacerse pajas? Cuando no se tiene talento, lo mejor es pasarselo bien en la escritura, y cuando se tiene, pues hacer lo mismo, pero encima destrozar estomagos a descojones. Eso de : “la escritura es un horror, no recomiendo a nadie que lo haga, supone un desgaste limbico, feromonico de la ruptura con el ello, y lo real”. Idos a escardar cebollinos. Que cambien de profesion, las hay muy interesantes. No todo es escritura. Eso si, si decides coloca letras, mas bien rectas, hazlo con descojone. Y no me refiero a la risa de liena blanca del Carrefur a lo club de la comedia (de tanto explotarla, han acabado llenandose esto de idiotas con la amigdala cerebral llena de dopamina por si les despiden). La cosa es escribir en la risa, sintiendola, desquiciando el lenguaje como hace el centurion, chatarreandolo sin dobleces, ni cheques de por medio, que para eso ya se tienen a los del Planeta o del Nadal. Por eso Don Jaime me rompe el esternon cada vez que le leo. En el, se nota, no existe impostura, ni dobles sentidos que se necesita otro libro para leer lo que dice el primero, sino es lo que hay, no hay mas, no busquen, que se parecen al cousteau, cojones. Lean a Centurion, leanlo sin prejuicios, yo no soy él, mas quisiera tener ese gusto por la risa como lo tiene él. Y uno que ya ha pasxado y visto de todos los colores prefiero a 1.000.000 de centuriones que, por ejemplo, a los conmtertulios del programa del anarco-facha Drago… ¿se haran pajas, esos…muyayos?
Un saludo