Ayer me parecías el “Mesías Tropical”,
hoy tan sólo un embustero más.
Para mí eras ese sujeto real,
en cuya llegada puse una confianza monumental.
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Eres un yonqui de la fuerza y el poder es tu juguete maldito.
Te resulta fácil abusar
y luchas por conseguir que la historia te haga un lugar.
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Crees que es fácil engañar al que no sabe leer.
Crees que el que desespera nunca se para a oler.
Por si acaso no te pares a dormir,
no dejes tu juguete de lado, no dejes de mentir.
