Esta mañana amanecí en unos brazos que no estaban.
Sentí un susurro que nadie provocó,
y oí unas palabras que nadie dijo.
Sé que nos pertenecemos pero no nos tenemos.
Por un lado, es un alivio que estés lejos;
por otro, una inquietud.
El recuerdo constata que no cabe el olvido.
Y la ansiedad procura advertir que quizás sientas lo mismo.
Podría intentar dominarlo, pero ya es como un ritual necesario de emociones.
Sin embargo, preferiría que estuvieras aquí.
Lo digo por mí…

Bella, sencilla, casual y de añoranza. Congratulaciones por el blog y gracias por compartir “Lo digo por mi”.
Gracias por tus comentarios tan agradecidos.
Es un placer verte por aquí de vez en cuando.
Saludos.