No guardo el último correo que me enviaste,
ni leerás tu nombre en mi próxima poesía.
No es castigo ni remordimiento, sólo te anticipaste.
Por culpa de esa fantasía dediqué mi tiempo a plantar malvasía.
¡Nadie se lo creía! ¡Ni siquiera yo!
Nunca supe de vinos y ni de poesía.